
¡Pero NO!… antes de que pienses que esto es solo otra película B de alienígenas fosforescentes y mafiosos torpes, escúchame un segundo.
Imagina esto: una nave espacial aterriza cerca de unas montañas, y de ella baja una alienígena con facciones humanas, figura sexy, pechugona, brillante y vestida con un leotardo metálico, que no dice ni una palabra —porque, obvio, para qué hablar cuando ya tenés todo el magnetismo visual—. Mientras tanto, dos mafiosos y una alcohólica tienen secuestrada a una joven adinerada y se esconden en la cabaña de un geólogo… convirtiéndose durante toda la película en el epicentro de todo el caos y los pequeños dramas humanos que nadie pidió.
Pero cuando todo parece un desastre anunciado… descubrís que hay un MENSAJE escondido en una ESCENA CLAVE al final de este análisis, y créeme, esa escena es la que le da sentido a toda esta premisa de serie Z. Si te levantas antes de verla… bueno, te perdés lo único que hace que todo valga la pena.
Así, con esta premisa, de una alienígena pechugona fosforescente que no dice ni una línea en todo el film, (Ponele) El PELADO Investiga, les presento: “INVASORA DE JUPITER”.
EL ORIGEN DEL CAOS CÓSMICO
Una narración en off portentosa nos guía hacia las estrellas, contándonos que los filósofos antiguos creían que el Big Bang fue causado por una explosión nuclear. El narrador especula que esta explosión pudo haber sido provocada por una civilización antigua que desarrolló una superarma… que, por supuesto, explotó en sus manos y con ella, ¡boom!, el universo entero. Ahora, continúa el narrador, muchos temen que la humanidad esté a punto de repetir el mismo error, y desde un planeta haya enviado un emisario a la Tierra… en una nave espacial camuflada dentro de un meteorito en llamas. Sí, un meteorito en llamas, porque todo se ve mejor con dramatismo cósmico.
Luego, el narrador nos lleva a California, donde conocemos a Margaret, una ama de casa adinerada, saliendo de su hogar. No solo nos dice que se dirige a su Cadillac, sino que también está a punto de vivir una experiencia que le cambiará la vida. Y, como era de esperar, esa experiencia incluye alienígenas pechugonas, mafiosos torpes y una cabaña que se convertirá en el epicentro del caos…
LA NATURALEZA DE LA PELÍCULA
“Invasora de Júpiter” (1957) —aunque nadie sabe muy bien por qué eligieron ese título en español—, o “The Astounding She-Monster” en inglés, que sería algo así como “La asombrosa monstruo”, es uno de esos clásicos de ciencia ficción de nivel Z de los años 50. Comparada con joyitas como “Robot Monstruo” (1953), “Mujeres-gato de la Luna” (1953) y “Las Doncellas de Fuego” (1956), te hace preguntarte cómo sobrevivió la humanidad sin estallar de risa en los cines.
El escenario de esta premisa recuerda mucho a la primera película de ciencia ficción del actor protagónico Robert Clarke, la tensa y atmosférica “El Ser del Planeta X” (1951), y sirve como base para el desastre que estamos analizando.
Este fue el primer proyecto de Ronnie Ashcroft como director, claramente inspirado en “Ultimátum a la Tierra” (1951), “La Diabla de Marte” (1954) y “El día del fin del mundo” (1955). Pero con actores de segunda categoría y diálogos que parecen escritos entre bostezos, “Invasora de Júpiter” se gana su lugar junto a “Doncellas de Fuego del Espacio Exterior” (1956) y “Plan 9 del espacio exterior” (1957) como una de las peores películas de ciencia ficción… y, sí, también una de las más entretenidas para reírse del desastre.
LA TRAMA DE LA PELÍCULA
La historia se enmarca en el clásico tema pacifista de la ciencia ficción, como en “Ultimátum a la Tierra” (1951): una raza alienígena —a veces benévola, otras no tanto— llega a la Tierra preocupada por nuestro descubrimiento de la bomba atómica y nuestros planes de conquistar el espacio. Su misión: evitar que nos destruyamos a nosotros mismos… y, de paso, al universo.
Como suele pasar en estos films, nunca queda claro desde el principio si el visitante interestelar quiere abrazarnos o arrasarnos. Y sí, en esta película pasa exactamente lo mismo: una premisa que juega con la duda y el miedo, mientras vos, espectador, te quedas preguntándote si aplaudir o salir corriendo.
LA CABAÑA, EPICENTRO DE LA HISTORIA
La cabaña se convierte en el verdadero epicentro de la historia… y, claro, nada sale como esperas. La alienígena con facciones humanas, muda, figura sexy, pechugona, brillante y vestida con un leotardo metálico aparece en la ventana y atrae a uno de los personajes al bosque. Él le dispara con su revólver… y nada. Cero efectos. Entonces, de la manera más “sutil” posible, ella se inclina, le toca el cuello… y muere al instante. Sí, muere por un toque. La discreción no es precisamente su fuerte.
Y así se repite la fórmula: la alienígena entra en la cabaña, héroe y villanos corren al bosque, vuelven, intentan matarla, ella se retira, ellos corren otra vez… un interminable juego de gato y ratón con cero lógicas, pero todo el encanto de la serie Z intacto.
El momento más impresionante de la película, la alienígena con facciones humanas, muda, figura sexy, pechugona, brillante y vestida con un leotardo metálico saltando por la ventana, casi no pasa. La ventana ya estaba rota antes de que la actriz saltara. El equipo, en un acto de desesperación y genialidad improvisada, pegó algunos fragmentos de la ventana de azúcar y agua al marco y, con un poco de edición… voilà, un salto icónico.
INCOHERENCIAS
Los “avances científicos” que el geólogo y sus compañeros necesitan lograr son, literalmente, increíbles. Primero: todos aceptan de inmediato su explicación de que la mujer del bosque es una extraterrestre… sin pestañear. Porque, claro, ¿quién cuestionaría la lógica de un geólogo que deduce síntomas de envenenamiento por radiación basado… solo en la huella blanca de una mano sobre el cuello de uno de los personajes?
De ahí deduce que la alienígena con facciones humanas, muda, figura sexy, pechugona, brillante y vestida con un leotardo metálico es radiactiva, que usa un traje protector… y que, atacada con ácido, se disolverá en la atmósfera terrestre. No importa que su cabeza quede totalmente descubierta y no pase nada.
Y ni hablar de lo estúpida que resulta la logística alienígena: aterriza en una montaña junto a un hombre y su perro, en lugar de, no sé, Washington, Moscú o Londres, donde realmente se toman las decisiones sobre el futuro de la humanidad (ponele).
SOBRE LA ACTRIZ PROTAGONISTA
Shirley Kilpatrick, como la alienígena con facciones humanas, muda, figura sexy, pechugona, brillante y vestida con un leotardo metálico, fue elegida probablemente más por sus curvas que por su capacidad actoral. Durante casi toda la película, camina lenta y torpemente por un bosque real, en tacones altos, intentando parecer sexy y misteriosa… con resultados bastante cuestionables.
Aparte de unas cejas al estilo Mr. Spock, no hay nada especialmente alienígena ni aterrador en ella. Y ahí surge la gran pregunta: ¿cuántos de ustedes realmente sacarían un arma al encontrarse con una alienígena con facciones humanas, muda, figura sexy, pechugona, brillante y vestida con un leotardo metálico, perdida en medio del bosque?
¿QUÉ MENSAJE NOS DEJA?
Al final, queda claro que la humanidad y la invasora nunca se entendieron. Cada gesto, cada decisión, estuvo teñida de miedo, desconfianza y violencia. Los humanos dispararon primero, interpretaron mal cada acción, y la extraterrestre respondió solo en defensa propia… pero eso no impidió que la sangre fluyera.
La película deja un mensaje inquietante: cuando la comunicación falla, incluso entre razas con tecnología y habilidades infinitamente superiores, siempre prevalece la violencia. Y lo irónico es que todo podría haberse evitado con un simple intento de entendimiento.
Mi calificación para “Invasora de Júpiter”, es un 2 PELADO Investiga.
ESCENA CLAVE
Justo antes de morir, la alienígena con facciones humanas, muda, figura sexy, pechugona, brillante y vestida con un leotardo metálico se arranca del cuello un relicario. La joven insiste y el geólogo lo abre: dentro encuentra una nota, escrita en inglés, del “Director del Consejo de Planetas de la Vía Láctea”. Era una invitación a la Tierra para unirse al Consejo:
“A Los terrícolas: han estado sujetos a observación desde hace muchos años. Y ahora creemos que su civilización ha progresado lo bastante como para hacer los miembros del Consejo de Planetas.
Este Consejo para su información, es un cuerpo de gobierno universal que está dedicado al Progreso Planetario y Cósmico. Es una sociedad universal a la que la Tierra sin duda debe afiliarse en este momento de crisis por el que atraviesa.
Muchos de nuestros planetas miembros han experimentado los mismos tremendos problemas que hoy confronta la Tierra. Esperamos que una reunión con los jefes de estos planetas beneficie enormemente a la Tierra para la resolución de sus propias dificultades.
Si desean que se realice esta reunión, espero que lo hagan saber así a la portadora de este mensaje que tiene órdenes de volver a informarnos de su decisión”.
Ahora comprenden: la alienígena nunca fue una enemiga, solo una emisaria pacífica que mató únicamente en defensa propia. La joven protagonista, usando su capacidad de interpretar la llegada de la pechugona, especula que el Consejo de Planetas entenderá que la naturaleza humana hizo que la humanidad temiera a la extraterrestre… y que sin duda enviarán otro emisario si hace falta.
El PELADO Investiga.