
En 1964, Robinson Crusoe en Marte llevó a la pantalla una historia de supervivencia espacial. El astronauta Christopher Draper queda varado en planeta rojo y, junto a él, sobrevive su inseparable compañera: Mona.
Pero hay un detalle que casi nadie conoce.
Mona era una hembra… pero quien la interpretaba era un macho llamado Barney, un mono lanudo procedente del Amazonas.
Y como Barney tenía que interpretar a Mona, tuvieron que ocultar que era macho.
¿Cómo?
Con una pieza de piel que llevaba debajo del vestuario. Pero eso no fue lo único curioso. En algunas escenas, Barney comenzó a imitar espontáneamente los gestos de los actores que tenía delante.
No se lo habían enseñado. El director simplemente decidió filmarlo.
Y esta es solo una de las tantas historias ocultas que esconden los personajes del cine de ciencia ficción, sobrenatural y fantástico.
Este expediente queda archivado.
Si querés abrir el siguiente, te espero en YouTube: El PELADO Investiga.
Porque la realidad es demasiado extraña para ignorarla.