
Un detective agotado. Pasado turbio. Mirada de whisky barato y traumas sin resolver. Suena el teléfono: “el caso de su vida”. Promesa de thriller oscuro, redención, tensión narrativa… bla bla bla. 🎬☎️
Y después… nada. Bueno, peor que nada: lo que sigue es una deriva narrativa tan confusa, absurda y mal ensamblada que empezás a sospechar que alguien escribió el guion en una servilleta durante un apagón creativo. 🧠💀
La premisa arranca como si supiera adónde va. A los diez minutos ya está perdida. A la media hora está en coma. Y al final… bueno, al final ya estamos todos muertos por dentro. 😌⚰️
Lo verdaderamente perturbador no es la historia. Es preguntarse por qué un actor icónico —sí, de esos que tienen carrera, prestigio y pasado glorioso— decidió subirse voluntariamente a esta catástrofe cinematográfica de terror (ponele). Hay decisiones que requieren terapia. Está claramente fue una. 👏🔥
En fin. El análisis ya viene. Tengan paciencia: no es fácil revivir un desastre fílmico que debería estar bajo custodia judicial.
Porque esto no fue una película. Fue una escena del crimen. Y nadie llamó a la policía. 🚨
El PELADO Investiga.